
26 nace como un gesto de buenos augurios. No como una promesa lejana, sino como una afirmación en el presente: un espacio simbólico donde el deseo, la intuición y la acción se encuentran, recordándonos que cada ciclo es una oportunidad para volver a empezar.
Este proyecto explora el número 26 como metáfora: soñar como impulso interior y hacer como acto consciente. Las composiciones tipográficas y geométricas buscan equilibrio entre energía y calma, invitando a quien observa a reconocerse en ese movimiento de la vida.
Dedicado a quienes creen en los procesos y en el poder del diseño como lenguaje emocional y humano, este trabajo propone un recordatorio simple y profundo: el nuevo ciclo no empieza mañana, empieza ahora.
El proyecto es de descarga libre, creado desde el deseo de compartir. Una invitación abierta a llevar estos mensajes, hacerlos propios y permitir que sigan circulando.


